jueves, 20 de noviembre de 2008

Especial EL VIENTO: "Apuntando a los pies", de David Holm

El pasado día 10 de noviembre, la película El viento (The Wind, 1928) cumplió 80 años de su estreno. Con motivo de esa efemérides, este blog lleva (y llevará) tiempo abierto a vuestras propuestas de análisis, homenaje o apunte en relación a esa cinta de la etapa estadounidense de Sjöström. En espera de poder publicar, con algo de retraso, algunas contribuciones más, entre ellas la propia, ponemos aquí la de David Holm, responsable de Recanto Silente, que varias veces nos ha dejado generosamente sus palabras.

Apuntando a los pies

Un pie puede a veces darnos más información que un rostro. Prescindir de palabras y sonidos para transmitir emociones requiere de un poco de ingenio:

Gif de la secuencia

Cuando Lige y Letty, una vez casados, se encuentran en la soledad del hogar, el hombre inicia el acercamiento para la consumación matrimonial, pero Letty no se muestra receptiva. Ante tal escenario, el marido decide abandonar la habitación. Puerta de por medio, el hombre espera el momento mientras la mujer lo teme. Como animal al acecho, Lige se arma de valor paseando ansioso de un lado a otro; el paseo de Letty es bien diferente, nervioso, expectante, temeroso. El primer plano de los pies nos tramite mucha información y elude la imposibilidad para transmitir sonidos. Además de sus andares, el plano de los pies nos enfrenta a ambos seres: él un hombre rudo, plasmado en sus resistentes y gastadas botas; ella, frágil e indefensa, con sus zapatos inmaculados, prácticamente por estrenar, calzado a todas luces insuficiente para enfrentarse a las inclemencias del desierto. El hombre cesa en su paseo e inmediatamente le corresponde la muchacha. He ahí el oído al que aludía anteriormente. Letty se iba inquietando a cada pisada que atravesaba la división física entre las dos habitaciones, el silencio significa algo, sin apenas tiempo de plantearse si su marido por accidente desistiera en su empeño, una patada a la taza que arrojara con rabia al salir anteriormente del dormitorio, acaba con el recipiente metálico impactando contra la pared como símbolo de la paciencia colmada, el fin de la espera, el desenlace de acontecimientos. Seguimos con los pies, los zapatos se giran para quedar en perpendicular a la puerta, para enfrentarse, o más bien, para aceptar la realidad. Avance decidido de las botas, que se paran para tomar el último impulso una vez atravesado el umbral de la puerta, entonces los finos zapatos que parecían resignados, dan un significativo, tan significativo como pequeño, paso atrás. Cuando al fin ambos pares quedan enfrentados, el pie derecho de Letty, recula levemente, prueba de que no es encuentro deseado y muestra también de que su capacidad de evitarlo es realmente pequeña.

1 comentario:

Roberto Amaba dijo...

Hola,

Lo fácil que parece el recurso de la fragmentación corporal y luego resulta que muy pocas escenas aisladas o sistemas completos resultan estar logrados.

Los pies como fetiche en Stroheim y Buñuel, la narración de Bresson: "Feet and hands have a will.", por ejemplo.

Un saludo.