lunes, 25 de junio de 2007

MOD LYSET (HACIA LA LUZ, 1919) de Holger-Madsen


De nuevo, volvemos a visitar el universo Holger-Madsen, con uno de esos melodramas de mensaje simple, a favor de una moral algo maniquea, pero de un impacto visual que atrapa al espectador. Más que nunca en esta cinta, donde la luz (espiritual) del título está presente en la configuración tanto de las emociones de los personajes de la película como en la construcción de las imágenes. Además, hay un elemento que realza este título: la presencia de Asta Nielsen, en uno de sus trabajos más recordados, y en el que afronta varios registros.

Hacia la luz (1919) narra la historia de la evolución espiritual de una frívola condesa, Ysabel, acostumbrada a jugar con los sentimientos de los hombres que acabará sus días predicando la fe. El factor determinante para ese cambio de actitud lo constituye su fascinación por las palabras de un predicador, Elias Renato, y la serie de desgracias que ha de asumir: su boda con un falso conde se frustra tras ser detenido éste como impostor; la decepción de la madre de Ysabel le conduce a la muerte; antes, el joven Félix, enamorado de Ysabel, se suicida ante la imposibilidad de su amor con la condesa; finalmente, un incendio asola la "Isla de los Sin Techo", un proyecto del predicador, en cuyas ruinas Ysabel promete entregarse a la difusión de la fe, hasta la luz divina.

El arranque de la película ya da cuenta de su principal tema: la evolución de Ysabel. Presenta al personaje interpretado por Asta Nielsen, enmarcada en un óvalo que recuerda al marco de un espejo, con varias de sus caracterizaciones a lo largo de la película. A continuación, el ambiente de un cóctel, además de retratar la coquetería de la Ysabel frívola, sirve como tarjeta de presentación de todos los personajes principales: el barón Sandro Grec (en realidad, un impostor llamado Leon Spontazzi), el profesor Manini y su hija, el novio de ésta, Félix, enamorado de Ysabel; la madre de Ysabel; en el exterior del club donde se celebra el cóctel se presentan otros personajes: la joven Wenka, a punto de suicidarse lanzándose al agua, atormentada por la vida con su padre alcohólico, es salvada por el predicador, Elias Renato, y acabará colaborando con él en el proyecto de la "Isla de los Sin Techo".

Aunque son muchos los ambientes que describe la película (el abarrotado club del cóctel, un salón donde se celebra una partida de cartas, el ambiente popular de la Isla, la desolación del barrio humilde donde viven Wenka y su padre, la casa aristocrática de Ysabel...), lo más destacado son las atmósferas lumínicas que rodean como un aura a los personajes. Destaca tanto la iluminación de exteriores naturales (los alemanes, especialmente el Murnau de Nosferatu, aprendieron mucho de esta lección danesa), con una luz casi espiritual, especialmente en las escenas junto al agua, como también el uso de la luz manipulada para focalizar algunos detalles. La luz, en este último aspecto, y el uso del iris, sirve para realzar la importancia espiritual de algunas escenas o gestos: el detalle de las manos de Ysabel rezando, la silueta en sombras del predicador en diálogo con un círculo de luz (aludiendo a su comunicación con lo sobrenatural), o el contraste de iluminación en los varios momentos en que Ysabel y el predicador se desplazan de tierra firme a la Isla: el segundo momento, por ejemplo, en el que ambos salen de la isla en barca, iluminados sólo por una lámpara ofrece planos de gran belleza y significado (intimidad de la pareja, presencia de la luz que les ha de iluminar).



La lámpara de este viaje es uno de los varios elementos simbólicos de la película, de gran eficacia visual, pero que quizás ofrecen un innecesario subrayado. Uno de los primeros es el inserto del plano de una telaraña con una araña rodeando a su presa, que da cuenta simbólica del momento en que Ysabel queda atrapada definitivamente por las palabras del predicador. Más tarde, tras un diálogo de Ysabel con el predicador, éste trata de eludir cualquier tentación, al leer un pasaje en el que Jesús es capaz de abstraerse de las palabras de Satán, con el que está junto a una colina; constituye una digresión muy bella, con un Diablo realmente creíble y una imagen estereotipada de Jesús. Otro ejemplo: el incendio de la Isla, muy bien rodado, está vinculado al pecado y a la construcción de una nueva vida en sus ruinas; es al mismo tiempo un escenario y un símbolo: contemplando el incendio desde tierra firme, el incendio de la Isla queda resumido en un gran halo de luz. El final de la película resume ese uso simbólico con un doble recurso: Ysabel, ya convertida en predicadora, queda con unos ropajes simples, que transmiten pureza; tras sus palabras, sobre la luz que ha encontrado, se introduce el inserto de una estampa claramente bíblica, con unos pastores detenidos, adorando la luminosidad de la estrella de Belén.

Los mensajes de esta y otras películas de Holger-Madsen, especialmente las dedicadas a predicadores y portadores del pacifismo, pueden haber perdido vigencia, por lo menos en cuanto a la candidez de su presentación, pero la luz y su manipulación fascinan al espectador de cualquier época, incluso de la nuestra.

2 comentarios:

fernando dijo...

hola!! acabo de ver mod lyset con asta nielsen y estuve googleando un rato´, llegando a tu página..el ver a esta actriz me recordó una ecena de ella que vi hace años pero nunca he podido saber de qué peliícula se trata: ella está amarrada a otro tipo y comienza un baile entre las cuerdas..alguna idea?
gracias igual y felicitaciones por el sitio...

Antonio Belmonte dijo...

Perdón, no había visto tu comentario. Pues sí, la película es Afgrunden (El abismo) ya analizada en este blog. Si me facilitas tu dirección, te paso más datos sobre el filme.