miércoles, 7 de noviembre de 2007

ROMEO Y JULIETA (1912) de Ugo Falena


El cine italiano basó su difusión tanto en su sentido del espectáculo cinematográfico como en la elección de temas universales, aunque preferiblemente dentro del ámbito italiano, muchas veces visto a través de la obra de un autor foráneo. Es lo que ocurría con Quo Vadis?, basada en la novela de un autor polaco, o en las adaptaciones que se hicieron de obras de Shakespeare, como las producciones de Film d'Arte Italiana.

Romeo y Julieta (1912) de Ugo Falena (mejor decir: atribuida a Ugo Falena, ya que aquí es también fundamental la labor de Augusto Genina, que figura como autor del guión adaptado) es una de las obras más conocidas de esa productora y presenta algunas de sus constantes, pero también diferencias notables con respectos a las primeras incursiones del Film d'Art en Italia, las que vimos en el inicio del ciclo.


En relación a sus constantes, aquí perviven estrategias narrativas como la de reducir los textos de partida a varias estampas, un número pequeño de personajes (dos o tres, aunque con algunos extras más bien estáticos), la mínima acción, un encuadre de la cámara que refleja a los personajes que quiere reflejar con el mínimo margen para el espacio que les circunda, el coloreado a mano (aquí realmente muy agradable de ver) y una moldura teatral, especialmente en la actuación de los personajes.


Pero han pasado años desde los primeros rudimentos del Film d'Art y la cámara ha aprendido a moverse (hay algunos travelins laterales o verticales, aunque ciertamente muy suaves y tímidos: la película arranca con uno de ellos, que recoge el momento en que Romeo pasa en caballo ante el balcón de Julieta) y los planos se han hecho más sabios (espléndido momento final, cuando la multitud acude al funeral de Julieta, quien realmente está dormida, y la figura de un Romeo ataviado de negro sirve de testigo y a la vez punto de encuadre de la situación). Aunque se limitando el número de personajes en escena, hay un mejor diálogo compositivo entre ellos, a diferentes distancias frente al espectador, lo que potencia tanto la emoción como el dinamismo de la presencia de los personajes en los espacios. A pesar de lo vistoso de los decorados y el artificio del coloreado a mano, esta película no parece tanto de cartón piedra y hay una carnalidad evidente en todo lo representado.



Al frente del reparto se sitúan dos nombres muy importantes de la cinematografía italiana: a Gustavo Serena (Romeo), que también sería director de esos títulos, ya lo hemos visto en Quo Vadis? haciendo de Petronio; a Francesca Bertini, que tenía 20 años cuando hizo esta película (la Julieta original tendría unos 13 años) ya la hemos visto en sus primeras incursiones en el Film d'Art, aunque la veremos en su salsa con las producciones que contribuyeron a ensalzarla como una gran diva, entre ellas Assunta Spina (1915) y La dama de las camelias (1915), dirigidas e interpretadas por Gustavo Serena. Algo de ese divismo está en muchas de las composiciones de ambos actores, especialmente en las escenas en que se reúnen y, sobre todo, en la escena final con la dramática combinación de emociones y el canto del cisne de los dos amantes en su agonía frente a frente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No conocía esa versión de Romeo y Julieta, la que conozco se llama "Romeo y Julieta en la nieve" de Lubitsch. Gracias y felicidades por este gran blog. Saludos.